sábado, 12 de julio de 2008

Estoy sana... ¡¡como una manzana!!

El otro día tuve consulta con el tocólogo (y esta fue de verdad de la buena, nada de ir por paranoias) y me llevé la agradable sorpresa de saber que, no sólo ya tenía el resultado de la curva de glucemia sino que... ¡¡¡está todo perfecto!!! Un subidón, la verdad, porque después de que tuviesen que repetírmela al dar un resultado raro y de sufrir un jamacuco que me tuvo tirada en una camilla del hospital más de una hora, está genial saber que al menos mi cuerpo no se ha vuelto loco y sigue sabiendo tolerar el azúcar, lo que es muy bueno para mi ñajito (y para mí, que dar a luz a un niño tan grande como un trolebús no tiene que ser demasiado divertido...). Y puestos a dar buenas noticias... ¡¡he adelgazado más de 2´5 kilos!!, ¡¡¡cómo mola!!! Y es que no creo que haya muchas embarazadas en el mundo que quieran engordar 10 kilos, pero yo ya tengo bastantes "reservas" de manera natural y lo que menos necesito es ponerme como un zeppelin. Si a eso le sumamos que la tensión estaba perfecta y que no tengo los tobillos hinchados, tema del que hablaré en el siguiente párrafo, mi médico quedó encantado con el resultado (¡y yo!) y me dijo que siga así :)
* El tema de los tobillos *
Aviso para todas las embarazadas del mundo: id al tocólogo depiladas porque te miran las piernas a traición. Tras pedirte que te tumbes en la camilla y sobarte toda la tripa, ¡¡¡mete la mano debajo de los calcetines!!! Claro, no te lo esperas, pero en cuanto entiendes lo que está haciendo te vienen a la cabeza los pelos que tienes como escarpias en las piernas... qué horror.
Dicho esto, me despido hasta el lunes (o martes)... ¡¡¡día en el que podré decirle al mundo si es niño o niñaaaaaa!!!
Que sea niña, que sea niña, que sea niña... ¡¡no me gusta ningún nombre de niñooo!!