jueves, 25 de septiembre de 2008

El poder de una embarazada.

Yo ya sabía que estar embarazada te daba super poderes (¿acaso no lo es poder dormir 11 horas del tirón y seguir teniendo sueño?) y una cantidad ilimitada de privilegios (tener antojos a cualquier hora, poder decir que una comida que jamás has soportado te da ganas de vomitar y que no te obliguen a comértela, hacer que la vida de los que te rodean se limite a lugares con baño porque necesitas uno cada 15 minutos...)... pero desconocía la capacidad de persuasión que tenemos (y eso sin llorar, que con un par de lagrimitas puedes conseguir el mundo).
Ayer tuve que pasar por el ambulatorio para recoger el resultado de unos análisis y, para confirmar que soy un poco gafe, no había ningún médico disponible para darme el dichoso papelito. Pero entonces ataqué: me puse una mano en la tripa, la otra en la espalda, carita de puchero y solté la frase dilapidaria "podría volver mañana pero... ¿no pueden ayudarme?" ¡Voilá! (o como se escriba). Les faltó tiempo para revisar la consulta, localizar el papel, mandar un fax, solicitar una copia y preguntarte si quería agua al tiempo que yo estaba sentada en una esquinita, con el ventilador dándome en toda la cara y sintiéndome como la reina del mundo.
Y es que en circusntancias normales me hubiesen mandado a paseo, no lo dudo ni por un segundo, pero tener una diminuta vida dentro de ti creciendo sin parar le intimida a cualquiera. A ver si la semana que viene les pasa lo mismo a las azafatas y me dejan volar en primera... jejejeje...

3 comentarios:

Marta dijo...

Jajajajaja cualquiera te dice que no, con esa pose no hay quien se resista.
Bueno, y los análisis ¿qué tal salieron?

Besotes.

Naiara dijo...

Los análisis dijeron que estamos las dos más sanas que una manzana :)

Marta dijo...

Me alegra leer eso! A seguir asi, guapetona.

Besotes.